Nuestra Señora de la Santísima Trinidad, mejor conocido como "el Escorial de los Mares", fue un navío español botado en 1769. Originalmente construído en astilleros de La Habana, fue posteriormente retocado en los astilleros del Ferrol y Cádiz. Era el único del mundo con cuatro puentes y fue buque insignia en la guerra contra el Reino Unido en apoyo a las colonias norteamericanas en 1779. Se undió frentea las costas de Cádiz durante su traslado a Gibraltar luego de su captura por los ingleses en la Batalla de Trafalgar en 1805.
La madera usada en su construcción se llevó hacia La Habana desde el poblado de San Jerónimo por el estero Vertientes en la provincia de Camaguey, hoy municipio Florida. Se utilizaron maderas preciosas, como caoba, úcaro y caguairán.

Sus dimensiones eran las siguientes:

  • Eslora (largo): 213 pies de Burgos y 8 pulgadas (61,40 m)
  • Quilla: 182 pies y 5 pulgadas (52,72 m)
  • Manga (ancho): 57 pies y 9 pulgadas (16,59 m)
  • Puntal: 28 pies y 11 pulgadas (8,31 m)
  • Arqueo: 4902 toneladas (7443,69 m³)
  • Lastre de 1546 quintales (71,12 tn).

El costo de su construcción fue de 40.000 Ducados.

Después de ser probado en alta mar, se dieron cuenta de que sufría de varios inconvenientes, que fueron corregidos en los mencionados astilleros de Ferrol y Cádiz. Fué a partir de estas modificaciones que se convirtió en el único navío del mundo que contaba con cuatro puentes.
En 1797, en la Batalla del Cabo San Vicente, fue desarbolado, y pudo salvarse de ser capturado gracias a la intervención del navío Infante Don Pelayo​ que acudió en su auxilio del Santísima Trinidad y consiguió salvarlo de un apresamiento por parte de las fuerzas británicas.El Pelayo se interpuso en la línea de fuego enemiga, con lo cual consiguió dar tiempo para que se fueran incorporando otros navíos españoles que acudieron al mismo lugar y provocaron la retirada de las fuerzas británicas.
Se lo recuerda sobre todo por su trágico final en la Batalla de Trafalgar. En aquella ocasión fue capturado por los ingleses tras una dura lucha con 200 muertos y 100 heridos. Aún en muy malas condiciones, los ingleses pusieron todo su empeño en salvarlo y llevarlo al puerto inglés de Gibraltar aunque finalmente se hundiría a unas 25 ó 28 millas al sur de Cádiz.
Símbolo del final del poderío español en los mares, la mayor arma de guerra de su época permanece ahora en el fondo del mar. Sus piezas de artillería fueron extraídas e instaladas en la entrada del Panteón de Marinos Ilustres situado en la Escuela de Suboficiales de la Armada, en San fernando, Cádiz.