Otro logro del ser humano :

Entre las década de 1970 y 2010 hemos extinguido la asombrosa cantidad de 88% de las poblaciones mundiales de megafauna de agua dulce.

Los ríos u lagos ocupan aproximadamente el 1 % de la superficie de la Tierra, pero albergan un tercio de la población mundial de especies vertebradas. Sin embargo, y por culpa de la actividad humana, la vida de agua dulce está muy amenazada.
Científicos del Instituto Leibniz de Ecología de Agua Dulce y Pesca Interior (IGB), de Alemania, y colegas internacionales ahora han cuantificado el declive global de los grandes animales de agua dulce: de 1970 a 2012, las poblaciones globales de megafauna de agua dulce disminuyeron en un 88%, el doble de la pérdida de poblaciones de vertebrados en tierra o en el océanoLas especies de peces grandes se ven particularmente afectadas. Persisten brechas en el monitoreo y conservación, particularmente en áreas con altos niveles de biodiversidad.
La megafauna de agua dulce está compuesta por animales que habitan en ríos y lagos que pesen 30 kilogramos o más. Este grupo incluye, por ejemplo, tortugas, esturiones, castores, cocodrilos y otros. Los científicos revisaron datos de 126 especies de megafauna de agua dulce de todo el mundo, así como datos de distribución geográfica históricos y contemporáneos de 44 especies en Europa y los EE.UU.
Las especies de peces grandes como los esturiones, los salmónidos y los bagres gigantes están particularmente amenazados: con una disminución del 94%, seguidos de reptiles con el 72%. Los resultados son alarmantes y confirman los temores de los científicos y protectores de la biodiversidad de agua dulce. Tal la evaluación de expertos y estudiosos de los efectos del cambio de los ecosistemas fluviales a causa de la acción humana.

Las especies de peces grandes como los esturiones, los salmónidos y los bagres gigantes están particularmente amenazados: con una disminución del 94%, seguidos de reptiles con el 72%. Las dos causas principales de esta catástrofe ambiental son la sobreexplotación pesquera o industrial y la pérdida de ríos que fluyan naturalmente, esto último porque se han ido construyendo represas hidroeléctricas en muchos de los cauces, sin habilitar pasos o escalas que permitan las migraciones reproductivas de muchas especies fluviales.