La Primera Mujer en Circunnavegar el Mundo en el Siglo XVIII

Jeanne Baret, la primera mujer en circunnavegar el mundo en el siglo XVIII, lo hizo por su amor a la botánica. La aventurera francesa descubrió más de 6.000 especies de plantas en una expedición, pero lo hizo vestida de hombre ante la prohibición de embarcar mujeres.
Nació en la pequeña localidad de La Comelle tal día como hoy, 27 de julio, de hace 280 años, en 1740. Sus padres eran humildes jornaleros que trabajaban en su granja y a la vez cuidaban las tierras y el ganado de otros terratenientes. Ellos le enseñaron a identificar las plantas por sus propiedades curativas y así Jeanne se convirtió en una experta en plantas, una campesina educada en medicina botánica.
En 1766, Jeanne Baret se embarcó como asistente del botánico Philibert Commerson en la primera circunnavegación francesa del mundo, durante la cual se realizó un catálogo de especies de todo el planeta.
La expedición empleó dos barcos de guerra franceses, al mando de Louis Antoine de Bougainville, en los que no estaba permitida la presencia de mujeres, por lo que Baret tuvo que disfrazarse de hombre durante los tres años de travesía (1766-1769).
Fue en Tahiti o sus alrededores que finalmente la verdadera identidad de Jeanne fue descubierta. Aunque embarcada de incógnito, su condición de mujer fue descubierta al tener un hijo de Commerson. El capitán no podía llevar a una mujer concubina y un niño ilegítimo de vuelta en un barco oficial francés; ambos fueron obligados a desembarcar en la Isla Mauricio. Jeanne y Philibert se quedaron ahí por siete años, donde dieron al niño en adopción. Commerson falleció en 1807.
Sola y sin recursos, trabajó en una taberna en Port Louis. Conoció a un oficial naval francés, natural de Perigord, Jean Dubernat, con quien se casó el 17 de mayo de 1774 en la Catedral de Port Louis. La pareja regresó a Francia, completando así la vuelta al mundo.
EL rey Luis XVI reconoció sus méritos como asistente del botánico, la felicitó por su buen comportamiento, describiéndola como una "mujer extraordinaria" y dejándole una renta vitalicia. El reconocimiento de su papel como primera mujer en circunnavegar el globo y sus trabajos científicos quedaron oscurecidos hasta la publicación del libro El descubrimiento de Jeanne Baret (2010), de la escritora Glynis Ridley