Se lo ubica a unas 10 millas náuticas al sur de la Isla de Flores y tiene un perímetro de 75 kilómetros y una superficie de 17.000 hectáreas (unos 170 kilómetros cuadrados). De acuerdo al Tratado del Río de la Plata el Banco Inglés se halla en aguas de uso común para Argentina y Uruguay pero la exploración y explotación de los recursos del lecho y el subsuelo corresponden a este último.
En segundo lugar hablamos de su proyecto, que lo viene pensando desde años, apunta a transformar el Banco Inglés en una isla mediante la construcción de escolleras perimetrales y con relleno de material refulado proveniente del dragado próximo. Del punto de vista constructivo no existirían problemas técnicos, pudiéndose realizar la obra en etapas. La idea nos parece maravillosa y solucionaría muchos problemas no solo del Uruguay sino de toda la región pero planteamos nuestras dudas. Para el ingeniero la idea podrá parecer una quimera pero existen antecedentes internacionales de semejante o más difícil envergadura.
China y Holanda han dado el ejemplo. Entre diciembre de 2013 y octubre de 2015, en menos de dos años, el país asiático construyó islas artificiales con una superficie total de 1.400 hectáreas o sea 14 Km. cuadrados, en 7 arrecifes coralinos conocidos como las Islas Spratly que se encuentran en medio del Mar del Sur de la China, a casi 900 Km. de la isla de Hainan próxima a tierra firme. En dicha superficie se han construido una importante pista de aterrizaje, muelles y galpones, constituyendo una importante base aérea y naval.

Y Holanda, por su parte, mediante la construcción de polders ha ganado al Mar del Norte la cantidad de 18.000 Km. cuadrados, aproximadamente la mitad de la superficie del país. El aeropuerto de Hong Kong, por su parte, fue construido sobre terrenos ganados al mar con una superficie de 9 Km. cuadrados. Como despedida, entusiasmados por la idea, lo despedimos con la pregunta de si pensaba que sería viable en breve tiempo o se trataba de un proyecto para un futuro lejano.

Para Coubrough, si bien se trata de una obra monumental y de mucho costo, lo que requiere de acción internacional, se volverá necesario dentro de 30 o 40 años cuando la producción de la cuenca del Plata sea tan grande que el puerto de Montevideo no tuviera la suficiente capacidad. Es cierto que la realidad actual, tanto mundial como del cono sur no hacen viable este proyecto, ni seguramente en los próximos años pero la idea fermental que mueve esta iniciativa es dejar planteada para generaciones futuras la posibilidad de construir una isla multipropósito en el Banco Inglés.
Vale la pena, recurriendo a la historia, recordar que ya en 1830 se planteaba la posibilidad de construir muelles para el puerto de Montevideo como forma de eliminar los lentos y costosos trasbordos a lanchones. Y que por 1910 ya existían anteproyectos para Salto Grande. Y tanto el puerto de Montevideo como Salto Grande son hoy hermosas realidades.