En el año 1372,  además del derecho de practicar sangrías, los barberos franceses obtuvieron el de curar y sanar todo tipo de  bocios y heridas abiertas, lo que los llevó a declararse unilateralmente barberos-cirujanos. No era necesario que hubiesen realizado estudios universitarios, ni que hablasen latín. Bastaba que hubiesen hecho un aprendizaje con algún barbero-cirujano conocido, y haber tenido éxito en alguna operación de cierta dificultad.
Ello dio origen en París a conflictos y rivalidades entre médicos egresados de la universidad, miembros de la Cofradía de los Cirujanos, y la Comunidad de los Barberos. En Londres se enfrentaron médicos y cirujanos letrados por una parte, y barberos por la otra, hasta que en 1368 se estableció una Cofradía de Médicos,  y en 1376 el rey Eduardo II concedió una carta de Comunidad a los barberos.
En Florencia (Italia), médicos y cirujanos se  asociaron para impedir que los barberos intervinieran en la medicina,  mientras en Colonia un médico letrado podía asociarse con un “cirujano empírico”, para llevar a cabo una intervención quirúrgica. En Francia, el primer texto conocido que interina esta evolución, y oficializa el título fusionado de cirujano-barbero, fue emitido en Montpellier en 1418.
El ejemplo fue seguido en otras ciudades como Toulouse (1457),  Lyon (1489), y  Rouen (1500).  Así, a inicios del siglo XVI,  en la mayor parte de Europa existían ya organizaciones profesionales de médicos, cirujanos, cirujanos-barberos, barberos y boticarios, en competencia para agrandar su campo de actividades. Para entonces, los cirujanos-barberos estaban autorizados para tratar todas las afecciones que se presentaban en la superficie del cuerpo, ya se tratara de lesiones o mutilaciones causadas por armas de fuego, y habían agregado a sus actividades sacar dientes y componer huesos.
En ese tiempo,  ya algunos cirujanos barberos habían alcanzado renombre por sus habilidades, como Berengario da Carpi (1460-1530) que llegó a ser cirujano del duque de Ferrara, y profesor en la Universidad de Bolonia, reconocido como el más famoso anatomista de su tiempo; Ambrosio Pare, cirujano-barbero de cuatro reyes de Francia; o Caspar Stromayr, alemán,  famoso por su cirugía de cataratas y hernias.