El Buceo Autónomo y sus Reglas Básicas
Si dejamos un objeto libre a una cierta altura caerá, y sabemos que una piedra se hunde y que la madera flota.Todos estos fenómenos y miles de ejemplos mas, se rigen por leyes físicas y sensaciones a las que respondemos habitualmente en nuestro medio. Pero que sucede cuando nos sumergimos ?
Al sumergirnos vamos a notar unas diferencias básicas, a las que, aunque al principio extrañas, nos acostumbraremos. Nuestra visión se acortará enormemente en distancia. Los sonidos, aunque escasos, los percibiremos en una nueva dimensión. Nuestro tacto se hará menos sensible. El olfato no será utilizado. El gusto no nos será útil más que para apreciar el "sabor" del aire de nuestra botella, asi como el del agua que nos rodea, sea salada o dulce.
La diferencia mas notoria es la visión. Si en una piscina de aguas limpias abrimos los ojos bajo el agua, no podremos ver claramente. se nos ofrecerá una imagen borrosa. En cambio, en un acuario podremos ver con todo detalle los peces y objetos que contiene sumergidos. La diferencia está en que en el primer caso, nuestros ojos están en contacto directo con el agua; en cambio en el acuario hay un vidrio transparente que permite que haya una capa de aire entre el agua y los ojos. El uso de una máscara que interponga una cámara de aire entre el agua y nuestros ojos nos facilita la visión.
Un fenómeno adicional se produce debido a la refracción de la luz en el agua. Los rayos solares al popagarse por un medio distinto, se desvían, alterando el tamaño aparente de lo que vemos bajo el agua. La luz al pasar del medio aéreo (interior de la máscara) al acuoso, provoca que bajo el agua, los objetos se vean un tercera parte más grandes de lo que en realidad son y una cuarta parte más cerca.
Cuánto mas profundo nos sumerjamos, menos luz tendremos. Se producirá una variación de los colores. La luz blanca está compuesta de rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil y violeta. A medida que aumentamos la profundidad estos van siendo filtrados por la masa líquida.
Un sabio girego, Arquímides estableció una Ley Física que se aplica a un cuerpo sumergido. Ese cuerpo sufre un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del líquido que desaloja. Quiere decir que cuando nos sumergimos en el mar tendemos a flotar impulsados por el peso del agua que desalojamos. La similitud de densidad de nuestro cuerpo con la del agua hace que tendamos a flotar. Para mantenernos sumergidos es necesario usar lastres para poder bajar de la superficie. Se usan cinturones con pesas de plomo para lograrlo.