Este apogeo marítimo de la Sublime Puerta ya había hecho que el Imperio Otomano ampliara sus miras. Evidentemente, en el Océano Índico no tenía rival y si los portugueses habían mantenido su flota a raya cien años antes, ahora eran claramente superados, siendo desalojados de sus puertos arábigos: Yemen, Omán, Qatar… Lo peor para los lusos fue que el enemigo no se detuvo ahí y siguió avanzando hasta Sumatra, poniendo en peligro incluso las posesiones en la India, si bien al final pudieron retenerlas con su victoria en Diu en 1538
Por supuesto, los barcos otomanos ya habían salido al océano con anterioridad e incluso se conocen casos concretos. Kemal Reis, en 1487 conquistó Málaga y desde esa ciudad realizó varias incursiones por territorios castellanos y aragoneses, colaborando asimismo en el transporte de judíos y musulmanes que marchaban de la Península Ibérica. En 1496 Kemal Reis fue puesto por el sultán Bayaceto II al frente de una flota de una docena de barcos ) con la que saqueó casi a placer el Mediterráneo durante tres años.
En tiempos de Murad IV una flota otomana conquistó el archipiélago de Madeira y en el verano de 1625, ya con el sultán en el trono, otra escuadra navegó hasta Inglaterra, asaltando sus condados costeros: Sussex, Plymouth, Devon, Cornualles. Durante cinco años, asaltaron los archipiélagos de las Shetland, las Feroe y las Vestman, además de las costas de Irlanda, Islandia, Dinamarca y Escandinavia. Organizó expediciones y una de ellas logró apoderarse de Lundy, un pedazo de tierra situado en el Canal de Bristol. La isla sirvió como puerto operativo para las correrías que los otomanos hicieron por el Atlántico Norte
El capítulo más asombroso no se limita a su conquista de tierras británicas, sino la llegada de barcos otomanos hasta América del Norte. Contra lo que se cree, su ingeniería naval no se limitaba a las galeras; si bien éstas eran mayoritarias en el Mediterráneo, también usaban galeones, naves más apropiadas que aquellas para surcar las tempestuosas aguas atlánticas, aunque su calidad nunca alcanzó la de las galeras y el desarrollo de los acontecimientos impidió que se diera ese paso adelante tecnológico.