Riqueza Arqueológica del Mar Báltico
El Báltico (del latín Mare Balticum) es un mar interior de agua salobre al norte de Europa, abierto al Mar del Norte y, finalmente, al Océano Atlántico a través de los estrechos de Kattegat y Skagerrak. Los países que lo rodean son (empezando por la península escandinava y siguiendo en sentido horario): Suecia, Finlandia, Rusia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Alemania y Dinamarca.
Las especiales características de sus aguas : baja salinidad, luz tenue y muy baja temperatura, impide la proliferación del gusano marino, (Teredo Navalis), que devoira la madera sumergida. Estas características y la ausencia del gusano hacen excepcional el estado de conservación de los pecios sumergidos en sus aguas.
Naves medievales, mercantes del Siglo XVII, submarinos de la Segunda Guerra Mundial complatando casi cien mil barcos duermen en el fondo del báltico. Aguas de un intenso tráfico que guarecen de manera especial los pecios. Algunos conservan hasta el Champagne intacto en sus bodegas. A la derecha, una de las cabinas de pasajeros del buque Aquisgrán, un vapor alemán que transportaba mercancías y pasajeros. Reconvertido en buque auxiliar fue hundido por un submarino británico en 1915. La foto muestra el increíble estado de conservación.
Para dar con los barcos hundisos, los expertos Jonas Dahm y Carl Douglas utilizan un potente sónar y a menudo recurren a las pistas que les aportan los pescadores locales. Así, esta pareja de buceadores ha encontrado los restos de 400 barcos hundidos en el Báltico, lo explican en el libro Ghost ships of the Baltic sea. «Los naufragios cuentan cómo viajaban, comerciaban, luchaban y pensaban sus pasajeros», dicen. Aquí, ante uno de los cañones del Svärdet, un barco de guerra sueco hundido por los daneses en 1676.
No todos los hallazgos sorprenden por el estado de conservación sino que a veces están cargados de la emoción y la piedad de la impotencia humana frente a la catástrofe. Han encontrado restos humanos y objetos personales en muchos barcos hundidos. Sobre esta imagen comentan: «La foto de este zapato de mujer la tomamos en un barco en el que perecieron muchas personas, tanto soldados como civiles. Que murió gente es algo que nunca olvidamos». También hallaron zapatos de niños en aquel pecio.
A 103 metros de profundidad reposa esta nave sin identificar con un caballito de mar como mascarón de proa bajo el bauprés. Por su construcción y estilo seguramente su construcción se remonte al Siglo XVII. Los 'cazadores de naufragios' practican el buceo técnico, distinto del deportivo y que permite más tiempo de inmersión y alcanzar mayores profundidades. «La tecnología y los equipos y métodos modernos hacen que estemos en la edad de oro del buceo de naufragios», dicen los expertos Jonas Dahm y Carl Douglas.
Otra fantasmagótica imagen : Torreta y cañón antiaéreo de un submarino ruso de la clase S hundido durante la Segunda Guerra Mundial. Transportaba a 46 hombres y portaba 12 torpedos, de 7 metros. La escotilla estaba abierta: se cree que la abrieron para intentar escapar cuando chocó con la mina que lo hundió. En el Báltico cayeron 51 submarinos soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial; igual que este, 'duermen' bajo el agua enredados en redes de pesca.
Estas imágenes ilustran solo una fracción de lo que yace en el fondo del Báltico. Sus aguas ocultan un verdadero museo sobre la navegación de los mares, sus tragedias y los conflictos que hasta ahora los hombres no hemos sido capaces de solucionar.