El edificio fue construido alrededor de 1922, en un solo año y con participación de 400 obreros. Allí se podía comprar cualquier artículo de variados rubros, como combustibles (nafta en bidones de 20 lts.) lubricantes, madera, comestibles, automóviles y sus repuestos, productos agrícolas y veterinarios, ferretería y bazar, tienda, sastrería, zapatería, perfumería, cosmética, juguetería y materiales eléctricos.
 
La firma, a partir de 1911 mueve enormes volúmenes en los diversos rubros, sirviendo a toda la zona: exportación de cereales, ganado, cueros, lana, madera e importación de maquinarias agrícolas, automotores, herramientas, comestibles, ropa, muebles. Evans vendía al contado, pero también con “libreta”, cobrando a medida que el cliente podía abonarle, sin cobrar intereses. Fue además prestamista de los agricultores para facilitar los insumos. Ello determinó que en su negocio se encontraran desde “clavos, a una cosechadora” y desde “un par de zapatos, a los últimos modelos de automóviles.”
Su capacidad de emprendimiento lo llevó a crear en una de las habitaciones del enorme edificio Evans, una sala de cine para la población local. Con autorización del Estado y del Banco de la República, acuñó en Amberes (Bélgica) moneda de 5 a 20 centésimos, para las transacciones en la localidad. Su contador fue Tomas Kent, un enigmático personaje con una formación y capacidad matemática enorme que llevaba la contabilidad manualmente, de tan formidable comercio. Su origen se presume era ruso blanco, emigrado cuando la revolución bolchevique
Don David Evans, o como le solían decir “Mistereve”, fue una persona de estatura algo baja, nada delgado, de espeso bigote, amable, amplio y generoso. La relación de David Evans y la familia Walker generó, a lo largo del floreciente período de Conchillas, el rumor de una estrecha relación sentimental de Mrs.Walker con el náufrago devenido fuerte empresario. Sobre el punto, y hasta nuestros días, existe en los pobladores un manto de reserva. Ni memoriosos o herederos de aquellos que vivieron en la epoca se avienen a comentar el mentado episodio. Evans aparece en una supuesta soledad, que en realidad no fue tanta, pues parece que su secretaria Jacinta Acosta Giménez le acompañó hasta el fin de sus días. Lo que figura como hecho histórico comprobable es que Evans falleció un 27 de agosto de 1938 a los 77 años de edad, soltero y sin descendencia conocida.
Hay mucho mas para contar acerca de Cochillas, dejando aparte la historia de David Evans. Su calidad de Patrimonio Histórico ameritará otra nota en la que destacaremos su riqueza arquitectónica, turística y en especial su original cementerio, lleno de historias de aquel pueblo, su apogeo, caída y renacimiento a partir del actual emprendimiento celulósico.